2 February 2013

La nube y la duna



"Una joven nube nació en medio de una gran tempestad en el mar Mediterráneo. Pero casi no tuvo tiempo de crecer allí, pues un fuerte viento empujó a todas las nubes en dirección a África.  

No bien llegaron al continente, el clima cambió: un sol generoso brillaba en el cielo y abajo se extendía la arena dorada del desierto del Sahara. El viento siguió empujándolas en dirección a los bosques del sur, ya que en el desierto casi no llueve. 

Entretanto la nuestra decidió desgarrarse de sus padres y de sus más viejos amigos para conocer el mundo. 

—¿Qué estás haciendo? —protestó el viento—. ¡El desierto es todo igual! ¡Regresa a la formación y vámonos hasta el centro de África, donde existen montañas y árboles deslumbrantes!  

Pero la joven nube, rebelde por Naturaleza, no obedeció. Poco a poco fue bajando de altitud hasta conseguir planear en una brisa suave, generosa, cerca de las arenas doradas. Después de pasear mucho, se dio cuenta de que una de las dunas le estaba sonriendo. 

Vio que ella también era joven, recién formada por el viento que acababa de pasar. Y al momento se enamoró de su cabellera dorada. 

—Buenos días —dijo—. ¿Cómo se vive allá abajo?

—Tengo la compañía de las otras dunas, del sol, del viento y de las caravanas que de vez en cuando pasan por aquí. A veces hace mucho calor, pero se puede aguantar. ¿Y cómo se vive allí arriba?

—También existen el viento y el sol, pero la ventaja es que puedo pasear por el cielo y conocer muchas cosas.

—Para mí la vida es corta —dijo la duna—. Cuando el viento vuelva de las selvas, desapareceré.

—¿Y esto te entristece?

—Me da la impresión de que no sirvo para nada.

—Yo también siento lo mismo. En cuanto pase un viento nuevo, iré hacia el sur y me transformaré en lluvia. Mientras tanto, este es mi destino. 

La duna vaciló un poco, pero terminó diciendo:

—¿Sabes que aquí en el desierto decimos que la lluvia es el Paraíso?

No sabía que podía transformarme en algo tan importante— dijo la nube, orgullosa.

—Ya escuché varias leyendas contadas por viejas dunas. Ellas dicen que, después de la lluvia, quedamos cubiertas por hierbas y flores. Pero yo nunca sabré lo que es eso, porque en el desierto es muy difícil que llueva.

Ahora fue la nube la que vaciló. Pero enseguida volvió a abrir su amplia sonrisa:

Si quieres, puedo cubrirte de lluvia. Aunque acabo de llegar, me he enamorado de ti y me gustaría quedarme aquí para siempre.

—Cuando te vi por primera vez en el cielo también me enamoré —dijo la duna—. Pero si tú transformas tu linda cabellera blanca en lluvia, terminarás muriendo.

El amor nunca muere —dijo la nube—. Se transforma. Y yo quiero mostrarte el Paraíso.
Y comenzó a acariciar a la duna con pequeñas gotas.

Así permanecieron juntas mucho tiempo hasta que apareció un arco iris.

Al día siguiente, la pequeña duna estaba cubierta de flores. Otras nubes que pasaban en dirección a África pensaban que allí estaba la parte del bosque que estaban buscando y soltaban más lluvia. Veinte años después, la duna se había transformado en un oasis, que refrescaba a los viajeros con la sombra de sus árboles.

Todo porque, un día, una nube enamorada no había tenido miedo de dar su vida por amor".

Paulo Coelho

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12 March 2011

La ecología según Nicanor Parra

10 February 2008

Las dos vasijas

"Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:
-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.
El aguador le contestó:
-Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.
El aguador le dijo entonces:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

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20 January 2008

El buen pastor


"Impresionado por la novedad, como todo aquel que ha nacido y se ha criado en la ciudad, me tocó una vez observar a un grupo de ovejas que eran guiadas adonde había mejores pastos. Avanzaba el rebaño y en medio de él iba el pastor. Algunas ovejas lo seguían más de cerca, otras se demoraban más y otras, a medida que el rebaño avanzaba, se iban quedando atrás. Me impresionó mucho cómo el pastor iba al centro, atento a todas ellas, incluso diría que le preocupaban las que se iban quedando por el camino. Entonces bastaba una mirada a los perritos que lo acompañaban para que ellos entendieran de inmediato el mensaje y, acercándose a las ovejas dispersas, las acompañaban al rebaño. No se quedaban tranquilos hasta que ninguna quedara atrás.

Esos ayudantes del pastor me hicieron pensar en mi vocación. Como sacerdote, cuántas cosas le toca a uno oír en un día. Es como quien día a día se sumerge en una estación del metro y recorre por dentro la ciudad hasta que vuelve a aflorar a la superficie, al ajetreo de lo cotidiano. Así también uno se sumerge en la vida de una persona haciendo un viaje al corazón humano, palpando todas sus miserias y grandezas.

La vida no es fácil para nadie y la gente hace esfuerzos heroicos por ser feliz, por alcanzar el ideal. Pero la vida no siempre coincide con los principios, y con humildad se debe aceptar diariamente nuestra frágil humanidad y dar el próximo paso posible que nos acerque al ideal.

En mis años de sacerdote nunca me ha tocado alguien que en la intimidad de la conversación pida que la Iglesia cambie la doctrina que busca aterrizar el evangelio. Más bien, la gente nos pide que seamos más humanos, que enseñemos la doctrina en un lenguaje entendible, que los acompañemos en sus fragilidades que, por lo demás, no son distintas a las nuestras. No basta con enseñar el ideal, hay que acompañar a acercarse a él a partir de la propia realidad. Jesús se presentó como el Buen Pastor y nos dejó como modelo pastoral esa imagen. A veces se percibe al pastor como el que cuida la doctrina y no tanto como el que cuida al rebaño y que, para eso, se apoya en la doctrina que concretiza el mensaje evangélico. Esto es lo que me llamó la atención en ese grupo de ovejas que observaba, que en ellas el pastor que las guiaba no iba solo adelante, como siempre me imaginé, sino que iba en medio del rebaño. Y más me llamó la atención que él era ayudado en su tarea por esos perritos, que se encargaban de ir a los grupos dispersos de ovejas. Estos fieles ayudantes no dejaban que ninguna quedara atrás del camino, ya sea porque era más lenta en comer el pasto, por dificultades al caminar, porque estaba herida o, simplemente, porque estaba cansada. Entendí más que nunca la imagen del pastor en la cual insiste Jesús. El pastor es quien camina junto al rebaño y acompaña en el caminar. No sólo sabe a dónde conducir al rebaño, sino que también no le da lo mismo que alguna oveja no entienda la ruta o no sea capaz de ir al paso exigido.

El pastor se preocupa de ir al paso del más lento y tiene sus ayudantes no sólo para preocuparse de que el rebaño vaya en la dirección requerida, sino para que se preocupen especialmente por quienes van tomando otros caminos, no por mala voluntad, sino porque las circunstancias de la vida los van separando.

El objetivo no es que lleguen sólo los que pueden llegar, sino que lleguemos todos, que nadie quede fuera ni menos no se sienta acogido. Vivir esto como sacerdote, no es debilidad ni relativismo como algunos piensan, es seguir el mandato del Buen Pastor que nos dice que si es necesario hay que dejar a las 99 ovejas que ya están en camino e ingeniárselas para ir a buscar a quienes el camino de la vida se les ha hecho cuesta arriba y ya no pueden seguir la huella".
Felipe Berríos Sepúlveda, sacerdote jesuita y autor de este artículo, se formó en el
Colegio San Ignacio El Bosque. Realizó estudios superiores de Construcción Civil en la Pontificia U. Católica de Chile. Actualmente se desempeña como Director del Instituto de Formación y Capacitación Popular (INFOCAP, también conocido como "Universidad del Trabajador" y del Programa "Un Techo para Chile", una iniciativa para combatir el problema de la gente sin hogar.

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15 November 2007

Los milagros existen

Por Leonardo Boff, teólogo brasileño.

"La evolución tuvo que caminar algunos miles de millones de años hasta producir los sentidos corporales. En realidad, a través de estos sentidos el universo comenzó a mirarse, a sentirse, a tocarse, a oírse a sí mismo. Y cuando surgió el ser humano, esos sentidos se hicieron conscientes y por eso espirituales. A través de ellos el universo se mira, canta y se extasía.

Tanto para los sentidos corporales como para los espirituales puede ocurrir aquello que parece imposible. Tales cosas surgen de ese fondo abisal y misterioso de energía del cual todo procede y al cual todo retorna. Lo llaman vacío cuántico o, en una expresión más feliz, "Fuente alimentadora de todo ser", otro nombre para Dios.

Porque así es: sucede lo imposible, como comentó acertadamente en una reciente crónica Carlos Heitor Cony, o sucede el milagro, como prefieren decir los cristianos. Les contaré un milagro conmovedor.

En 2003 visité por primera vez la isla Fernando de Noronha, prueba de que algo del paraíso terrenal todavía perdura. Su población cumple, en gran parte, el precepto divino dado a nuestros primeros padres, de ser jardineros y cuidadores de aquella herencia sagrada. Encontré a Ana, una profesora de primaria, esposa de un pescador, que vendía bollitos justo debajo de la iglesia, para completar el ingreso familiar. Conversamos de cómo es importante cuidar las bellezas de Noronha, educar a los jóvenes para esa misión y obligar a los turistas a ocuparse de la basura. Se estableció de inmediato una relación de gran cordialidad. Ella tenía la voz suave como la brisa que venía del mar y la mirada tierna como la arena fina de la playa que estaba a nuestros pies. Yo me animé y hablé de cómo fue surgiendo la Tierra, los mares, las islas como Noronha. Ella escuchaba con brillo en los ojos como si recibiera un mensaje esperado.

De repente dijo: "Nosotros somos pequeños y humildes. Ustedes son doctores y saben muchas cosas que nosotros podemos aprender y llenarnos de admiración". Mi compañera Marcia, educadora popular, respondió diciendo: "Ana, usted también sabe cosas que nos hacen aprender y nos maravillan". Entonces ella se confió y dijo: "¿Puedo contar un milagro?". "Claro, nosotros creemos en milagros".

Y entonces contó: "Fue el que Dios nos concedió hace unos años en semana santa. En casa no teníamos pescado ni agua. El barco que debía traer provisiones no vino. Mi marido que es pescador hacía días que no pescaba nada. ¿Qué íbamos a comer en semana santa? Sólo teníamos un poco de espagueti. Entonces mi marido y yo, preocupados, fuimos a ver el mar. Nos mirábamos el uno al otro, tristes, pidiendo a Dios que cuidase de nosotros, pequeños y humildes. El mar estaba en calma. Y de repente se levantó una gran ola, chocó contra las piedras y, al retirarse, miles de sardinitas quedaron presas en ellas. Me quité la enagua y la llené de peces. Fui corriendo llamar a mis cuatro vecinos, también pescadores. Cuando llegaban, vino otra ola, trayendo todavía más peces. Todos llenaron sus cestos y aún sobraron peces en las piedras. Dios escuchó la súplica de los pequeños y humildes".


Y es que todavía hay gente que no cree en milagros porque no ha activado sus sentidos espirituales. Si los activasen, descubrirían muchos, muchos milagros en sus vidas. Pero hay una condición: hacerse pequeño y humilde como Ana y su marido.

Me fui rezando al Dios de Ana, pidiéndole que me hiciese pequeño y humilde. Grande era Ana, pequeño era yo".

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10 April 2007

Live Earth



El próximo 7 de julio se realizará el mayor evento musical de la historia: el Live Earth (otro enlace). Londres (Wembley), Shanghai, Sidney, Johannesburgo, Rio de Janeiro, Tokio, Nueva York y la Antártica recibirán a más de 100 artistas, los que durante 24 horas harán gala de sus talentos en pro de la protección de la naturaleza creada, y nos invitarán a unirnos al camino del aprendizaje acerca de los graves efectos que se derivan del calentamiento global y el combate a las causas que lo originan.


Londres será el epicentro del sonido, el flamante y mítico estadio de Wembley recibirá a 90.000 almas, quienes podrán deleitarse con la música de Madonna, Red Hot Chilli Peppers, Duran Duran, Foo Fighters, Black Eyed Peas, Keane, Snow Patrol, Bloc Party, Beastie Boys, Razorlight, Corinne Bailey Rae, Damien Rice, David Gray, James Blunt, John Legend y Paolo Nutini.

Se espera que 2.000 millones de personas sigamos el evento, ya sea asistiendo a uno de los conciertos o siguiéndolos por televisión, radio o internet. Las entradas para el concierto que se realizará en Londres puedes adquirirlas en: http://media.livenation.co.uk/liveearth/

Todo el $ que se recaude será donado a The Alliance for Climate Protection, una fundación presidida por Al Gore que lucha contra el calentamiento global en todo el planeta. A Gore lo tendremos en Mayo en Chile. ¡Nos vemos!.

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